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11.11.08

MÚSICA, BIOMÚSICA y EMBARAZO


LA MÚSICA Y
EL CANTO EN
EL EMBARAZO

por Ezio Magliano


Has probado durante el embarazo
realizar actividades artísticas y expresivas?
Dada la importancia
del sonido
durante este proceso,
el canto y la música están entre las actividades más indicadas.


Cada ser humano posee una "identidad sonora" que lo caracteriza. Eso significa que cada uno entra en resonancia con algunos estilos musicales antes que con otros, dando preferencia a las mismas modalidades de expresión. Muchas madres son conscientes de escuchar no sólo determinadas músicas porque les gustan, sino también porque le gustan al niño.
Acostumbrarse a comunicar con los sonidos, con el cuerpo, con la mirada, significa ampliar increíblemente el propio vocabulario, utilizar un lenguaje intuitivo y afectivo que será luego la base del sistema comunicativo con el recién nacido.
El canto es vida, y ninguna madre ha desentonado para su niño. En la emisión vocal todo el cuerpo entra en vibración. Las vibraciones sonoras ayudan a la relajación de los tejidos y provocan auto-analgesia. Mas la voz humana no es sólo pura frecuencia sonora y vibratoria, también posee una carga de valores afectivos y emotivos que la vuelven preciosa.
Naturalmente estos procesos ocurren automáticamente, fuera de la conciencia, pero es interesante conocerlos y saber que una voz vibrante y llena de amor pone en movimiento y en resonancia al ser entero.

Para concluir:
  • La música ayuda en el desarrollo de un carácter abierto, sociable, cooperativo, tolerante y bien dispuesto a la escucha de los otros.
  • La música es una riqueza cultural que le ofrecerá al niño una identidad social y un tranquilizador sentido de pertenencia, y al mismo tiempo una posibilidad de acercamiento a otras culturas con apertura y tolerancia.
  • Hacer música con el propio niño. Escuchar mucha música, pero sobre todo cantar con él, porque ninguna grabación puede reemplazar la vitalidad y el sentido afectivo de la voz.
  • Jugar, improvisar, inventar y crear música.
  • Vivir una completa vida armoniosa y musical.
Foto de Dennster

1.11.08

MÚSICA, BIOMÚSICA y EMBARAZO

SONIDOS DE PADRE
por Ezio Magliano


Mucho se escribe sobre la relación sonora entre mamás y bebés durante el embarazo pero... ¿qué ocurre con los papás en ese tiempo?
Es importante razonar sobre este argumento partiendo de un principio general: el cuerpo humano genera vibraciones durante toda su vida, y puede percibir vibraciones exteriores de manera diferente a través de partes más o menos sensibles a éstas.
Una buena armonía vibracional se transforma en bienestar, siempre.

Por esta razón, el cuerpo humano -como un instrumento musical- necesita estar "encordado" (1), siempre. El cuerpo de una mujer embarazada -volcán de hormonas y productor de célular en evolución-, necesita buscar día a día este nuevo "encordado". Y el rol del hombre es como el trabajo de un "encordador experto"! El bebino recibe este bienestar, como recibe todo aquello que su mamá le transmite, y las emociones positivas de este estado de armonía interior es fantásticamente positivo para su crecimiento y una referencia afectiva que se traduce en una mejor comunicación para toda la vida.

Así como la mamá vibra como un instrumento musical para su bebé, ofreciendo su energía, su poesía, vibrando a través de un diálogo que se ofrece entre los dos como una cuna sonora, asi también el papá vibra profundamente con su niño.

Las nueve lunas constituyen para él, un período de gestación, un tiempo y un camino necesario para ser conducido de una identidad de Hombre, a la de Padre.

El sonido del hombre es indispensable para el buen desarrollo de la gestación, y un pleno equilibrio en el crecimiento del bebino en la panza de mamá.
Asi como la madre incorpora al bebino -en el verdadero sentido de la palabra- en su ser físico, asi el padre lo "incorpora" en el propio núcleo psíquico e imaginario, envolviéndolo en una suerte de abrazo mental y afectivo.

El pensarlo y amar al niño por parte del padre, representa una "música" sutil que seguramente alcanza al feto, preparando para él la mejor acogida que se pueda imaginar. Mas, si estos pensamientos y este amor se hacen voz, entonces la aceptación se transforma en un verdadero lazo precoz en el cual padre y bebino pueden realmente percibirse y entrar en resonancia.

Sabemos que las frecuencias bajas son las que alcanzan con mayor facilidad al feto a través del filtro del líquido amniótico. Las voces masculinas entran bien en este rango de frecuencias, por lo cual el bebino puede oir fácilmente la voz del papá. La percepción mas clara para él es cuando la voz resuena a una distancia de 10-20 cms de la panza de mamá. El padre puede asi hablar muy cerca al niño, cantarle, y si al sonido de la voz se le suma el contacto de la mano sobre el vientre, su presencia será aún mas directa y apreciada. Entonces la respuesta del feto no se hará esperar, respuesta de carácter fisiológico y motor, alguna mas evidente como las pataditas y las volteretas que permiten al bebino acomodarse en el útero buscando acercarse al punto de donde proviene el sonido y el contacto. ¡Este puede ser uno de los primeros juegos divertido con papá!

Se ha comprobado que las frecuencias mas graves vibran en la parte baja del cuerpo y sobretodo a nivel óseo y muscular, asi como las frecuencias agudas vibran en la parte alta y a nivel nervioso. Podemos decir, entonces, que la voz masculina contribuye a la consolidación de la estructura física del bebino, ofreciendo así su ferza y estabilidad al físico en crecimiento.

El sonido de la voz masculina es importante también, porque representa la primer puerta a una realidad externa. Mientras los sonidos uterinos y la voz de la madre permiten al feto, poco a poco, diferenciarse del ambiente fluido que lo envuelve y lo ayuda a plasmar una primer identidad de si como ser separado de ella, la voz del padre es el primer sonido afectivo y vibrante que le habla del mundo externo, que descubre para el la puerta que separa el “adentro” del “afuera”, y que lo impulsa invitándolo a la vida que lo espera. Una vez nacido, el bebé reconocerá esta voz entre todas las otras, y sabrá que existe un lazo que los une desde antes del nacimiento.

Corolario

Si los futuros padres reflexionan sobre estos principios, pueden comprender que el tiempo de embarazo no es unicamente un tiempo reservado a las mujeres, sino la oportunidad de participar activamente en la formación de una nueva vida! Y cuando esta nueva vida arribe al mundo, tendrá incorporado en su ser referimientos de seguridad, de bienestar y de positivo apoyo, que se traducirán en una mejor comunicación consigo mismo, en la familla y en su entorno.

(1) Sin esta operación de "encordado", el instrumento (el cuerpo y las emociones) puede sonar mal, como un instrumento no afinado.

28.10.08

MÚSICA, BIOMÚSICA y EMBARAZO

EL MUNDO SONORO DE LA MAMÁ
por Ezio Magliano

En el artículo anterior hemos visto como los sonidos maternos llenan el universo vital del feto. Cada uno de estos sonidos es, para el niño, portador del mensaje de la presencia de la madre, presencia que no tiene sólo un valor fisiológico y funcional, sino que también se carga de valores emotivos y afectivos muy profundos. En el ámbito de mis estudios siempre he considerado esto como una lengua real, que cuando venimos al mundo ya conocemos, luego aprenderemos otros idiomas pero éste quedará impreso en nosotros, para toda la vida.

La actividad física de la mamá, sus pensamientos, las sensaciones que prueba y las emociones que vive, se reflejan dentro de su cuerpo con sonoridades variables. La aceleración del latido cardíaco y el flujo sanguíneo, la velocidad respiratoria, las contracciones musculares, modifican las vibraciones rítmico-sonoras en que el niño es envuelto y con los que empáticamente entra en resonancia y percibe las variaciones. El estado de ánimo de la madre y su tono vibratorio son percibidos perfectamente por el niño, así que si la mamá está vibrando con alegría, hace también vibrar al niño de alegría, mientras que al calmarse después de una emoción fuerte, también alienta al niño al mismo proceso.

Esta es la razón que explica por que es tan importante hablar y comunicarse con el niño, ya que se establece una real y verdadera consonancia, en la cual el sonido es el objeto intermediario que permite y facilita la relación, el diálogo y la empatía.


El sonido es

el vehículo privilegiado

del contacto de amor

entre madre e hijo


En el último trimestre de embarazo, cuando los movimientos del niño son mas evidentes, la escucha de si misma como madre se transforma cada vez más en escucha del niño y en su diálogo con él.

Para la madre se pone cada vez más fácil realmente darse cuenta que el niño percibe, siente, oye. Él recibe el sonido materno pero también gran parte de los sonidos del mundo exterior.

Es en este período que el oído del bebino realiza sus primeros procesos cognitivos de reconocimiento y de memorización. En efecto, se ha demostrado que él sabe reconocer determinadas voces a las que ofrece precisas respuestas motor y fisiológicas (como cambio de frecuencia del latido cardíaco), y parecería preferir algunas músicas antes que otras.

Un hecho es cierto: que él, una vez arribado a la luz de la vida, sabe reconocer perfectamente las músicas escuchadas con frecuencia durante el embarazo, y a menudo reacciona relajándose y tranquilizándose mientras las escucha, como si lo recondujeran hacia el mundo acogedor y protector del vientre materno.

Resumiendo, podemos afirmar que la madre vibra para su niño como un instrumento musical, ofreciéndole así su energía y su poesía, mientras que él le vibra en ella en un diálogo sonoro que integra a ambos en una sola "per-sona", diálogo que representa la cuna sonora de la vida.


Próximo: Sonidos de Padre

26.10.08

MÚSICA, BIOMÚSICA y EMBARAZO

Hoy en día -y paralelamente a otras- transitamos una realidad que se hace escuchar mas y mas: la de los padres con otra conciencia acerca del proceso del embarazo y la familia, padres que buscan... y encuentran.
Obviamente no marca la realidad de una época, pero acompaña cambios actitudinales que se reflejan en el presente.
Ezio Magliano -musicoterapeuta especialista en Embarazo y Postparto, y en Aplicación de la música en enfermedades depresivas crónicas- nos comparte a partir de hoy estas notas que van a abrirnos puertas interesantes a aplicar mas allá de los 9 meses de gestación. Desde ya, muchas gracias y Bienvenido!


LA MÚSICA Y LA MUJER
por Ezio Magliano

“... todo es sonido, nada mas que sonido. Los astros, los planetas y sus contenidos son sonidos. Los elementos son partes del sonido, como todo aquello que producen, desde los mas simples a los mas complejos: el mundo vegetal, el mundo animal. El SER HUMANO es sonido, aunque no lo sepa o lo haya olvidado”. Alfred Tomatis

Partiremos de esta espléndida, real e importante afirmaciòn de un personaje “histórico” en el campo de los estudios de las relaciones entre la música y el ser humano, para iniciar este nuevo trabajo de reflexión sobre la importancia de la musica en la vida humana.

1. EL SONIDO

Desde el primer momento, el embrión comienza a sumergirse en un universo sonoro que lo acompañará durante los nueve meses de embarazo. Empieza así un masaje sonoro que lo ayudará a crecer. La primera tentativa de 'escucha' que realiza el embrión a pocas semanas de vida no es sino una "caricia vibratoria."
En el cuerpo de la madre se propagan tantas sonoridades que crean un real concierto rítmico, envolvente y vital. Ante todo, el latido cardíaco que "mece" al embrión con su presencia constante y tranquilizadora; luego el flujo sanguíneo, el sonido de la respiración y los movimientos diafragmáticos, los burbujeos intestinales, el ruido de las articulaciones y el vaciado del estómago, son todos manantiales sonoros que constituyen un estímulo para el bebino.
Y luego la voz materna que llega al embrión del interior mismo del cuerpo, primer gran generador de la relación mamá - bebino. No es extraño, por lo tanto, que el sonido tenga un efecto tan estimulante sobre el desarrollo del embrión y su sistema nervioso.
Al sexto mes de embarazo, el feto realmente está capaz de oír los sonidos, pero no todas las frecuencias llegan a su oreja. El líquido amniótico actúa de filtro que transmite solamente determinadas frecuencias procedentes del exterior. Entre los sonidos audibles para el feto están aquellos muy graves y algunos sonidos agudos. Los sonidos demasiado fuertes no son agradecidos por el niño en el útero. Hay testimonios de madres que han tenido que alejarse de fuentes sonoras muy fuertes, obligadas por las “protestas” de sus bebinos.
El momento en que la madre empieza a advertir los movimientos del niño marca un gran cambio en su relación. Ella le empieza a hablar en una forma más profunda y directa. Y el sonido que le llega es sin dudas, más intenso.

Próximo: El Mundo Sonoro de la Mamá.