
Para los que no los conocen, aquí va:
Para que lo disfruten, junto a un grande de la música Argentina: Gustavo Ceratti .

"La presión promedio del viento solar se ha reducido más de un 20% desde mediados de la década de 1990", dice Dave McComas, del Instituto de Investigaciones del Sudoeste (Southwest Research Institute, en idioma inglés), ubicado en San Antonio, Texas. "Éste es el punto más débil que ha alcanzado desde que comenzamos a monitorear el viento solar hace casi 50 años".
McComas es el investigador principal del sensor de viento solar SWOOPS, ubicado a bordo de la nave espacial Ulysses, el cual midió dicha reducción. Ulysses, lanzada en 1990, da vueltas alrededor del Sol en una órbita única que la lleva sobre los polos y el ecuador solar, lo cual le confiere una vista global de la actividad del viento solar:
Curiosamente, la velocidad del viento solar, de más de un millón y medio de km/h, no ha disminuido demasiado —sólo un 3%. El cambio en la presión proviene principalmente de la disminución en la temperatura y en la densidad. El viento solar es un 13% más frío y un 20% menos denso.
"Lo que estamos viendo es una tendencia a largo plazo, una reducción constante en la presión que comenzó a mediados de la década de 1990", explica Arik Posner, científico del Programa Ulysses de la NASA, en Washington DC.
¿Qué tan inusual es este evento?
"Es difícil decirlo. Sólo hemos estado monitoreando el viento solar desde los primeros años de la Era Espacial —desde principios de los años '60 hasta el presente", dice Posner. "Durante ese período, es único. De qué manera se presenta el evento a través de los siglos o de los milenos, sin embargo, es cuestión de conjeturas. No tenemos datos que se remonten tan atrás en el tiempo".
El viento solar cada vez más débil tiene repercusiones a lo largo de todo el sistema solar —comenzando por la heliosfera.
La heliosfera es una burbuja de magnetismo que brota del Sol y que es inflada a proporciones colosales por el viento solar. Cada planeta, desde Mercurio hasta Plutón y más allá, está dentro de ella. La heliosfera es la primera línea de defensa de nuestro sistema solar contra los rayos cósmicos galácticos. Las partículas de alta energía que provienen de los agujeros negros y de las supernovas tratan de entrar a nuestro sistema solar, pero la mayoría son desviadas por los campos magnéticos de la heliosfera.
"El viento solar no está inflando la heliosfera tanto como solía hacerlo", dice McComas. "Y eso significa menos protección contra los rayos cósmicos".
Además del viento solar debilitado, "Ulysses también descubrió que el campo magnético subyacente del Sol se ha debilitado más de un 30% desde mediados de los años '90", afirma Posner. "Esto reduce la protección natural aún más".
Datos no publicados sobre rayos cósmicos, proporcionados por Ulysses, muestran que, de hecho, los electrones de alta energía (GeV), que son un componente menor pero revelador de los rayos cósmicos alrededor de la Tierra, han aumentado cerca de un 20%.
Estas partículas adicionales no representan peligro para las personas en la Tierra. Nuestra gruesa atmósfera y nuestro campo magnético planetario proporcionan capas adicionales de protección que nos mantienen a salvo.
Pero cualquier cantidad adicional de rayos cósmicos puede tener consecuencias. Si la tendencia continúa, los astronautas en la Luna o de camino a Marte podrían recibir una mayor dosis de radiación espacial. Las sondas espaciales robot y los satélites ubicados en una órbita alta alrededor de la Tierra se enfrentan a un mayor riesgo de que se produzcan averías en los instrumentos y de que se reinicien los sistemas debido a los choques de los rayos cósmicos. Asimismo, existen controvertidos estudios que asocian los flujos de rayos cósmicos con la nubosidad y el cambio climático en la Tierra. Esa asociación se podría probar en los próximos años.
Arriba: Reducción de la temperatura y de la densidad de los electrones detectadas en el viento solar desde mediados de los años '90.
Las dos naves Voyager, de la NASA, podrían sentir algunos de los efectos más dramáticos del fenómeno. Después de viajar hacia el exterior durante más de 30 años, las dos sondas están ahora en el borde de la heliosfera. Con la heliosfera encogiéndose, las naves Voyager pronto podrían encontrarse en la parte de afuera, mirando hacia adentro, empujadas hacia el espacio interestelar mucho antes de lo que cualquiera esperaba. Ninguna nave espacial ha estado fuera de la heliosfera anteriormente y nadie sabe qué es lo que las naves Voyager podrían encontrar allí.
La NASA está a punto de lanzar una nueva nave espacial llamada IBEX (sigla que en idioma inglés significa: Interstellar Boundary Explorer o Explorador de la Frontera Interestalar, en idioma español), que puede monitorear las dimensiones de la heliosfera sin tener que viajar al borde del sistema solar. IBEX podría, de hecho, ser capaz de "ver" la heliosfera encogiéndose y también podría anticipar la salida de las naves Voyager. Además, IBEX revelará cómo reacciona el escudo de rayos cósmicos de nuestro sistema solar ante los cambios del viento solar.
"El potencial para realizar descubrimientos", dice McComas, "es impresionante".


"Se llama evento de tranferencia de flujo o 'FTE' (por su sigla en idioma inglés)", dice el físico del espacio David Sibeck, del Centro Goddard para Vuelos Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés). "Hace diez años estaba muy seguro de que no existían, pero ahora la evidencia es incontrovertible".
De hecho, hoy Sibeck está contando a un grupo internacional de físicos del espacio, en el Taller de Plasmas 2008, que se lleva a cabo en Huntsville, Alabama, que los FTE no sólo son comunes, sino que posiblemente sean el doble de comunes de lo que cualquiera se haya podido imaginar.
"Solíamos pensar que la conexión era permanente y que el viento solar podía fluir hacia el medio cercano a la Tierra siempre que el viento estuviera activo", dice Sibeck. "Pero estábamos equivocados. Las conexiones no son estables en lo absoluto. Generalmente son cortas, explosivas y muy dinámicas".
Varios oradores en el taller han explicado de manera general cómo se forman los FTE: En el lado de la Tierra que es de día (o sea, el lado más cercano al Sol), el campo magnético de la Tierra presiona contra el campo magnético del Sol. Aproximadamente cada ocho minutos, ambos campos se fusionan brevemente o se "reconectan", formando un portal a través del cual pueden fluir partículas. El portal toma la forma de un cilindro magnético que tiene más o menos el ancho de la Tierra. La flota Cluster (Cúmulo), que cuenta con cuatro naves espaciales, de la Agencia Espacial Europea (European Space Agency, en idioma inglés), y las cinco sondas THEMIS, de la NASA, han volado a través del portal y han rodeado estos cilindros, midiendo de este modo sus dimensiones y detectando las partículas que pasan. "Son reales", dice Sibeck.
Ahora que las naves Cluster y las THEMIS han tomado muestras de los FTE directamente, los investigadores pueden usar esas mediciones para simular FTEs en sus computadoras y predecir cómo se podrían comportar. El físico espacial Jimmy Raeder, de la Universidad de New Hampshire, presentó una de estas simulaciones en el taller. Raeder dijo a sus colegas que los portales cilíndricos tienden a formarse sobre el ecuador de la Tierra y después a desplazarse hacia el polo invernal de nuestro planeta. En diciembre, los FTE se desplazan hacia el polo norte; en julio, lo hacen hacia el polo sur.
Hay muchas preguntas sin responder: ¿Por qué los portales se forman cada 8 minutos? ¿Cómo se tuercen y se enrollan los campos magnéticos dentro del cilindro? "Estamos pensando mucho sobre esto en el taller", dice Sibeck.
Mientras tanto, muy por arriba de su cabeza, un nuevo portal se está abriendo, conectando así a su planeta con el Sol.



De acuerdo, pero ¿realmente se nota esta diferencia? Es algo tramposo. No existen reglas que flotan en el cielo para medir diámetros lunares. Por encima de nuestras cabezas, sin puntos de referencia que proporcionen un sentido de escala, una luna llena se ve prácticamente igual que cualquier otra. La mejor ocasión para observar se da cuando la Luna se encuentra cerca del horizonte. Ese es el momento en el cual la ilusión se mezcla con la realidad para producir un vista realmente espectacular. Por razones que los astrónomos o psicólogos no terminan de comprender, las lunas cercanas al horizonte se ven anormalmente grandes cuando se asoman entre los árboles, edificios y otros objetos sobre la superficie. Este viernes, ¿por qué no dejar que la "Ilusión Lunar" amplifique una Luna Llena extraordinariamente grande? El orbe "hinchado", que nace al atardecer por el Este, puede parecer tan cercano que usted casi podrá alcanzarlo y tocarlo.
Aún así, no le será posible ver la huella de la pisada de Armstrong. Ni siquiera el Hubble puede hacerlo. La Luna está a 384.400 km (en promedio). A esta distancia, los objetos más pequeños que el Hubble puede distinguir miden aproximadamente 60 metros. Las piezas de equipo más grandes que dejó la tripulación del Apollo miden apenas 9 metros y se ven más pequeñas que un sólo pixel en una imagen del Hubble.
Lo que sí usted podrá observar es el mundo que lo rodea. Esta es la Luna llena más brillante y la más alta (en el hemisferio norte) del año. Si usted sale alrededor de la media noche, la encontrará por encima de su cabeza, actuando como si fuese una lámpara cósmica, tornando el terreno absolutamente brillante, en particular si hay nieve. Las Lunas llenas son siempre altas durante el invierno y, en efecto, el solsticio se encuentra ya a la vuelta de la esquina, el 21 de diciembre, en el hemisferio norte.
Nota Revista CEO & PUBLISHER

Después de obtener el Titulo de Licenciada en Ciencias Motoras en la Universidad de L'Aquila, Italia, en los últimos años se ha aplicado con pasión y dedicación al estudio y a la enseñanza de las disciplinas que pudieran recrear y mantener la antigua amistad entre el Hombre y su "Naturaleza".